Inquietudes artísticas e intelectuales


Emilie Flöge (1874-1952), por Gustav Klimt

Emilie Flöge es una de las figuras más fascinantes de la bohemia vienesa de aquellos tiempos. Hija de un artista fabricante de pipas en meerschaum, el mineral llamado "espuma del mar" que se encuentra muchas veces flotando en el Mar Negro, Emilie se inició muy pronto como costurera y luego como estilista. Amante de Klimt, Emilie comenzó a trabajar primero en la casa de modas de su hermana Pauline y luego abriendo su propio salón de alta costure en la célebre Mariahilferstrasse, la
Schwestern Flöge, un edificio creado por el arquitecto Josef Hoffmann según el estilo Art Nouveau.
Klimt y Emilie frecuentaban la aristocracia de la inteligencia de la época, así y desde 1890, a Arthur Schnitzler, a Hugo von Hofmannsthal, hijo de una familia de ricos banqueros judíos y otros, interesados como ellos en la corriente impresionista que les llegaba de Francia así como en el simbolismo.
La pregunta es legítima: Emilie, con su extraordinaria creatividad y creación de telas (se hizo famosa por sus trajes de batista), influenció Klimt? O fue Klimt quien hizo caer su lluvia de oro sobre las creaciones de Emilie Flöge? El intercambio parece haber sido mutuo. Tengamos en cuenta que Emilie Flöge hizo sus creaciones inspiradas en las líneas geométricas del llamado Wiener Wertstätte, movimiento inspirado en la Secesión fundado por Koloman Moser y Josef Hoffmann. Ya famosa, Emilie no vacilaría en intercambiar con creadores como Coco Chanel y Christian Dior. Pero en sus comienzos, Emilie compartió todo con Klimt, no solo la vida bohemia y todo lo que ella conlleva, sino también líneas, colores, metales y movimientos.


Hugo von Hosmannsthal (1874-1929)

La casa-palacio de los Hofmannsthal se encontraba en la Salesianesgasse de Viena, casi frente con frente al Palacio Vetsera, teatro de las intrigas amoroso-políticas que terminarían con la tragedia de Mayerling y el inicio de la decadencia d la Casa de Austria.
Hugo von Hofmannsthal conoce a Klimt y a Emilie Flöge en una época en que se veía totalmente influenciado (enamorado sería el término apropiado?) de la poesía de Stefan George, autor que preconizaba el renacimiento de la poesía alemana bajo un carácter distante y aristocrático e inspirado por el clasisismo griego. Hofmannsthal seguía sus estudios de derecho - un poco obligado por sus padres a los que la crisis económica de 1873 había golpeado de pleno - al mismo tiempo que escribía "La muerte de Tiziano".


Arthur Schnitzler (1862-1931)

Schnitzler estudiaba medicina por aquella época en la Universidad de Viena, un hombre que sin embargo estaba fuertemente influenciado por el estetismo y la vida de los actores y artistas que desfilaban por la consulta de su padre, un célebre médico especialista de la laringe. Arthur Schnitzler supo captar desde el principio el genio de esta gente que le inspiraba un deseo irrefrenable de escribir. Su padre se oponía a su carrera literaria pero Arthur, sin abandonar la medicina y quizá ayudado en cierta medida por ella, se abandonaba al ejercicio de la escritura buscando nuevas formas de expresión, tanto en el plano sexual (llegó a ser acusado de pornógrafo) como mental.


Max Liebermann (1847-1935)

Todos descubren en 1895 la obra de Max Liebermann, uno de los mayores representantes del impresionaismo alemán. La obra de Libermann conmueve a este grupo de artistas y literatos por simbolizar la mutación del arte. Liebermann sería de hecho Presidente de la Secesión de Viena, fundada oficialmente dos años más tarde de aquella exposición.

"Si no puedes agradar a todos con tus méritos y con tu arte, agrada a pocos. Agradar mucho es malo" Schiller.


Klimt en 1905

Es en una sociedad como la pintada donde Klimt se convirtió en uno de los miembros fundadores -y presidente- de la Wiener Sezession, el grupo de artistas fundado en 1897, así como del colectivo temporal "Ver Sacrum" (la "Sagrada Primavera").
La Sezession había surgido como una alternativa independiente a los artistas promocionados por la Academia vienesa -de la que el mismo Klimt había formado parte en su juventud-. Entre sus objetivos se contaban la promoción de artistas jóvenes, la exhibición de obras producidas en el extranjero y la publicación de una revista sobre las principales obras realizadas por los miembros.] El grupo nunca redactó un manifiesto - la revista VER SACRUM jamás intentó serlo -, y tampoco se definió por una determinada dirección estilística: entre sus miembros se contaban naturalistas, realistas y simbolistas.
El grupo encontró cierto apoyo gubernamental -aunque sus obras eran generalmente detestadas por las clases altas- y quizá en contrapunto los artistas tomaron a Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría y la justicia como su símbolo. Klimt, que realizó una aproximación bastante radical a la imagen de la diosa en 1898, estuvo adscrito a este colectivo hasta 1908.

La política y las artes



El partido liberal austríaco, nacido como oposición a la monarquía absoluta y al derecho divino de gobernar, prenocizaba la libertad del individuo y su responsabilidad individual: el hombre - animal racional - se erguía como dueño de sus propios destinos ya sea por la ciencia - dominando la naturaleza - que por la moral - autor y protagonista de su propia vida. El mejor ejemplo plástico de esta ideología quizá sea la tela DER WANDERER (ver entrada) de Egon Schiele.
Si en 1960 el Imperio adquirió una monarquía constitucional fue gracias al empuje que los liberales quienes, sin embargo, con los años fueron perdiendo fuerza ante la oleada de nuevos partidos que reclamaban su participación en los destinos del Reich: los socialistas, los pangermanistas, los cristianos-socialistas, los antisemitas y los nacionalistas eslavos que pujaban por desgajarse del Imperio y adquirir su independencia.
La corte, fiel a sus principios de cohesión de un Imperio compuesto por naciones, razas y religiones diferentes, estaba especialmente contra la subida de algunos partidos como los pangermanistas y antisemitas quienes, fieles a la doctrina de Bismarck, anhelaban una adhesión al Reich alemán. Lo habían logrado con Baviera, porqué no con Austria? En el seno de la misma familia imperial había diensiones como el de la archiduquesa Maria Valeria y su marido el archiduque Francisco Salvador de Austria-Toscana: "antes que austríacos, somos alemanes" solían decir.
Con la muerte, supuestamente por suicidio, del Kromprinz Rodolfo en Mayerling en enero de 1889, la situación en la corte vino a agravarse. Feroz antigermanista, el archiduque Rodolfo era el único hijo varón del emperador Francisco José por lo que la sucesión de la corona recaía ahora en la descendencia del archiduque Carlos Víctor, hermano del emperador, que tenía dos hijos varones: Francisco Fernando y Otto.



Nacido en Graz el 18 de diciembre de 1863, hijo del archiduque Carlos Victor de Austria y de la princesa Maria Annunziata de Borbón-Dos Sicilias, Francisco Fernando era de una personalidad compleja. Opuesto a una monarquía exclusivamente bicéfala (Austria y Hungría) y partidario de los eslavos, no escondía a nadie que a su subida al trono convertiría al imperio en una monarquía tricefala.
En lo personal era un hombre profundamente conservador que, sin embargo, optó por vivir según sus sentimientos y no según sus deberes (por más obsoletos que estos fueran), imponiendo su matrimonio con la condesa Sofia Choteck de Chotkowa y Wognin, de la más alta nobleza bohema, pero que carecía de la "igualdad de nacimiento" para contraer matrimonio con un Archiduque de la Casa de Austria.




De todos eran conocidas las malas relaciones del emperador y Francisco Fernando, dos militares que diferían sobre el futuro del Imperio. Irónicamente fueron los elavos del sur con sus afanes independentistas que asesinaron al heredero del trono.
Si la Bosnia-Herzegovina había sido hasta el Congreso de Berlín parte del Imperio Otomano, a partir de esta fecha pasó a ser un protectorado del Imperio de Austria-Hungría (que se hecho se la anexaría en 1908). Francisco Fernando fue asesinado el 28de junio de 1914 no sólo por ser símbolo del Reich y futuro soberano, sino estando a favor de la participación de los eslavos en el gobierno del Imperio, se oponía a la independencia de Bosnia-Herzegovina.
En el plan puramente cultural, Francisco Fernando era simplemente un soldado. Negado para las artes como todos los Habsburgo, el Archiduque Heredero no vivía sino para su familia y el cuartel. El liberalismo había perdido terreno en el plan político y las masas - consideradas enemigas de la cultura - se habían hecho del poder bajo de bandera de uno de los tantos partidos políticos que se disputaban el poder real. La aristocracia se había militarizado, pero en cambio la burguesía se concientizaba.
El dinero era braceado por una nueva clase social que se preocupaba tanto por la moral pública (era victoriana) como por las artes a las que protegía. Si la cultura fue considerada un ámbito aristocrático no fue tanto por el mecenazgo de los grandes nombres históricos del Imperio, sino porque la alta burguesía a veces alcanzaba entrar a la nobleza y protegía las nuevas artes que se expresaban , como ella misma, de manera sensual, colorida, lejos del puritanismo judío o del legalismo burgués.
Austria era católica, lejos de la cultura alemana profundamente moralizadora, filosófica y científica; el arte austríaco se convertía en una expresión estética, lejos de la ley y de la razón, y las primeras muestras las daba en la arquitectura, en el teatro y la música.
Llegamos, pues, a la época de la secesión y en ella a dos bandos de la sociedad austríaca que sin oponerse abiertamente, convivían de manera inestable y desconfiada. Por un lado la mentalidad burguesa de la moral y el derecho, por el otro la cultura aristocrática de la estética sensual y el placer.





Quizã nadie mejor que Maurice RAVEL (1875-1937) expresaría en su poema coreográfico para orqueta LA VALSE (compuesto entre 1919 y 1920) el drama íntimo de la caída del Imperio Austrohúngaro. El ritmo elegante, despreocupado, alegre del vals vienés se convierte conforme se avanza en el pentagrama, en una melodía y una danza macabra y cahótica. Ravel compuso LA VALSE , que dedicó a la extraordinaria Misia Sert, en un momento en que el águila bicéfala caía herida de muerte y el Imperio se hundía para siempre en los libros de la Historia.

La corte durante la Secesión



Cuenta la leyenda que en 1911, cuando el arquitecto Adolf Loos terminó su proyecto de la llamada Losshaus, esquina entre la Michaelerplatz y la Herrengasse, a las puertas del Palacio Imperial, Francisco José se negó a volver a utilizar aquella puerta de la Hofburg para no volver a ver "aquél horror". Sin duda alguna el Emperador siguió utilizando aquella puerta majestuosa que lo comunicaba con el centro de Viena, y Loos siguó con sus proyectos con un diseño de pureza total. Verdedera o no, la anécdota muestra la personalidad bajo cuyo gobierno nació la Secesión de Viena.
Francisco José I, emperador de Austria, rey de Hungría y de Bohemia, había nacido en 1830, hijo del archiduque Francisco-Carlos y de la princesa real Sofía de Baviera.
Tercero en la línea de sucesión de su abuelo, el emperador Francisco I, Francisco-José fue educado bajo la influencia de tres personajes que contribuyeron a la creación del estado conservados y centralista: el príncipe Félix Schwartzenberg, el barón von Grünne y su propia madre la archiduquesa Sofía.
La constitución de 1849 rechazaba toda autonomía y las minorías del imperio, y hasta 1859 se practicó una neo-monarquía absoluta. La derrota de la campaña de Italia obligó a Francisco José a aceptar el sistema dualista imperial (Austria-Hungría).
A partir de 1900 los movimientos diplomáticos tendían a la alianza franco-rusa y los acuerdos entre Francia e Italia, hasta que en 1904 se forma el eje París-Londres-San Petersburgo, en contraposición con la alianza de Alemania. Austria e Italia.
Se preparaba la Gran Guerra.
Lejana estaba la época en que se podía encontrar una Princesa Lichnowska que recibía de rodillas a Beethoven: la realeza y la nobleza se habían militarizado, las artes y las letras caminabann sin protección ni ayuda y es fama que el mismo Emperador no leía jamás.
Cnservador, aferrado al honor de su familia y rodeado de una aureola de prestigio que debía sobre todo al pasado milenario de los Habsburgo, Francisco José fue de manera indirecta un inspirador de la Secesión de Viena precisamente porque los artistas quisieron terminar con el status quo: se trataba de romper con las artes ligadas al poder y al formalismo de la corte para dejar volar la imaginación.